EL 15 JUNIO 1977, 25 AÑOS DESPUES
José Manuel Aguilar de Ben*
10.06.02
Se cumplen esta semana 25 años del 15-J-77, el día de las primeras elecciones generales desde las de febrero del 36, con las que los españoles intentábamos recuperar las libertades y la democracia perdida, y superar los 40 años de dictadura y exclusión de Europa y del resto de occidente democrático. Para la mayoría de los españoles eran sus primeras elecciones generales.
Tenemos ahora 25 años después, suficiente perspectiva, formación democrática y conocimiento histórico, como para no tener que seguir la cultura de la victoria con la que la España gubernamental vivía y proyectaba la realidad nacional. Ni repetir la hagiografía de la transición española que se intenta vender a otros países emergentes. Lo cierto es que muchos países que habían perdido la democracia, la han recuperado mas rápidamente que España, pues pocos tuvieron una dictadura de 40 años y pocos perdieron la memoria histórica tanto como la había perdido la España de intramuros, por cambio generacional y la ausencia de los expatriados.
Aquí aún no se ha hecho una reflexión colectiva de introspección de lo que supuso la dictadura, como se ha hecho por ejemplo en Alemania en los últimos años, sobre el estado nazi. Hay que reivindicar la memoria frente al populismo. Hace falta recuperar la memoria para construir la identidad nacional en su plenitud. Aquí, como EE.UU por intereses de la guerra fría, terminó apuntalando a la dictadura, aunque W. Bush no vaya a poner flores al Valle de los Caídos, no hay Normandía que celebrar, ni Liberación, ni Plan Marshall que agradecer, como en casi todo el resto de Europa, sino todo lo contrario. Aquí todo lo mas, los generales del franquismo fueron convencidos de que dieran paso a los catedráticos del franquismo, para dar forma civil a la dictadura militar. Y se votó, solo lo que se pudo votar.
Contentarse con analizar la evolución democrática nacional desde la perspectiva de lo que era la dictadura, para reconocer lo mucho que se ha logrado, es estar aún en el pasado. Si se analiza la realidad institucional nacional desde la normalidad democrática que había antes de l936, y la que hay en otras democracias avanzadas, es evidente que pese a la novedad de las autonomías, a nuestra democracia le faltan muchas normas por desarrollar y controles por consolidar.
Aquellas elecciones generales de junio de 1977, no fueron ni muy libres, ni muy democráticas, ni con igualdad de oportunidades informativas para las candidaturas. Todo se controló desde el Gobierno, heredero de la dictadura, para poder obtener el resultado que se obtuvo. Que ganase el partido del Gobierno que organizó las elecciones, con la colaboración de una oposición pactada, a la que hay que agradecer parte de lo conseguido y que diese visos de credibilidad democrática al régimen político de la monarquía en España. De lo contrario hubiese sido como el referéndum que en la década anterior Fraga organizara al dictador para celebrar los 25 años de su régimen. Sin embargo:
- No hubo tras 40 años de dictadura y desinformación de la gran mayoría de la población, una amplia campaña electoral. Los tiempos fueron cortos.
- Los candidatos independientes no adscritos a las listas de los partidos políticos que previamente habían pactado con el Gobierno, no tuvieron en las grandes ciudades tiempo material en 10 días de recoger las firmas de apoyo requeridas por la ley electoral. En Madrid hacían falta 5000 firmas, mientras que en circunscripciones pequeñas, como Ibiza por ejemplo, hacían falta solo 80. Así salieron elegidos caciques locales, luego integrados en un partido mayoritario.
- Los escasos medios no controlados por el Gobierno, vetaron a su discreción la propaganda electoral de candidatos. Ya despuntaba el oligopolio mediático privado que luego se iba a desarrollar
- No hubo supervisión electoral externa, ni de observadores de Naciones Unidas, ni de los países de la Comunidad Europea, como hoy se realizan en casi todas las elecciones de países que intentan construir democracias, tras dictaduras. Aquí a pesar de 40 años sin elecciones, no hubo supervisión internacional, pese la petición que algunos candidatos hicieron en ese sentido
- No se informo claramente al electorado, ni a algunos candidatos, que aquellas serían unas elecciones constituyentes
- Nadie explicitó que la futura Constitución, carecería de un voto explicito sobre la forma de estado republicana o monarquía. Así luego el referéndum Constitucional solo incluiría la monarquía, junto a los demás artículos para la organización democrática del estado
- Se designaron Senadores Reales, como en la dictadura, en detrimento de los candidatos independientes de la ciudadanía al Senado
- Se aceptó que entraran en el parlamento nacional partidos políticos de ámbito regional o local, sin implantación nacional, que no pocas disfunciones ha ocasionado a la democracia de los últimos 25 años
- La mayoría de los partidos políticos de ideologías tradicionales de todo el espectro político constitucional de la monarquía, fue copado por personas procedentes del régimen anterior, hoy agrupados en el partido del Gobierno
- La financiación de los partidos, quedó en manos de la Hacienda pública y de la banca, que no fue nada transparente. Aún hoy siguen desvelándose las tramas financieras de los partidos "fundacionales" de la transición.
Con la perspectiva de 25 años, aquellas elecciones solo fueron un paso mas hacia la legitimación democrática de la dictadura, que había comenzado, con la entronización del Rey, y la ley de reforma política. Si se mira la historia reciente de España, y con la impresión de que estamos cerca del final de otro ciclo histórico, hay otros hechos de aquel 1977 que tuvieron tanto, o mas relevancia, que las propias elecciones generales, pero que no fueron de la incumbencia de los electores entonces.
- La renuncia a sus derechos dinásticos de D. Juan de Borbón
- El regreso del SG del Partido Comunista, Santiago Carrillo
- El retorno del futuro Marqués de Tarradellas Cataluña y de lideres vascos a Euskadi
- La visita del lúcido nonagenario liberal y europeísta Salvador de Madariaga - El regreso de Manuel García Pelayo, que luego sería el primer presidente del Tribunal Constitucional - La exclusión de los lideres históricos socialistas, como Rodolfo LLopis
- La disolución de la instituciones de la II Republica Española en el exilio
- El establecimiento de relaciones de la monarquía y el México de López Portillo
- La reorganización del terrorismo vasco, que tan presente seguiría en este reinado
- La presión de EE.UU. para tener en el sur de Europa un dócil aliado en la OTAN con democracia formal que negoció Vermon Walters
- La actuación de la Junta Democrática, viciada de origen por la actuación de algunos de sus componentes
Desde una perspectiva comparada internacional, se puede decir que los herederos de la dictadura, dieron preferencia a las soluciones económicas, frente a las políticas, y que las autonomías, que eran necesarias, sirvieron también para diluir y obviar, la cuestión central de la legitimidad monárquica. Los Pactos de la Moncloa, y la posteriores negociaciones de adhesión a Comunidad Europea, permitieron disminuir la conflictividad social, pero al precio de vender la economía nacional a intereses extranjeros. Mas recientemente se ha completado con el proceso de privatizaciones, vendiendo lo que era de todos a unos pocos, sin que redunde en una mejora del insuficiente bienestar. Portugal siguió un proceso inverso al español, tuvo una gran inestabilidad política inicial, pero tiene ahora un consolidado sistema político. Mientras España tiene una relativamente estabilizada situación macroeconómica, pero con la asignatura del paro pendiente y de cotas europeas medias de bienestar social, esta necesitando un nuevo modelo económico inaplicable por las muchas disfunciones políticas y empobrecida democracia nacional. El juego democrático de las Comunidades Autónomas, con sus amplias competencias, disminuye la percepción del evidente deterioro del funcionamiento de la monarquía parlamentaria a nivel estatal-nacional, en el funcionamiento democrático institucional, en las libertades sustanciales, como las de los medios y en la equiparación del bienestar general de los ciudadanos .
Por eso España, 25 años después del 15-J-77, esta necesitando no una segunda transición como se quería hace seis años, sino proseguir con la transición incompleta, con la democracia incompleta, con un proceso constituyente generacional, que siente las bases de la convivencia social y del bienestar, y de nuestra contribución a la construcción europea, para las próximas décadas de este siglo. La alternancia en el gobierno no sería suficiente, hace falta una iniciativa constituyente, mas referemdums y mas participación ciudadana.
Como candidato independiente liberal progresista que intenté ser en la elecciones del 15-J-77, me congratulo de que mi programa electoral programático se haya ido cumpliendo en gran parte en estos últimos 25 años, incluida la incorporación de España a las instituciones de la UE. Quedan aún por realizar, partes de aquel programa marco que propuse, y aunque políticamente estoy donde estaba hace 25 años, hoy hay nuevas agendas sociales e internacionales que desarrollar y nuevas libertades que defender.
(*) Presentó una candidatura independiente constituyente al Senado por Madrid en las elecciones del 15-J-77, por una Agrupación de Electores Democráticos de Madrid, con un programa electoral publicado en mayo de 1977 en El País, y publicada en el BOE.