MONTERREY: MAS ALLÁ DEL 0'7 %

20.3.02

José Manuel Aguilar de Ben*

La Cumbre Europea de Barcelona que acaba de concluir, ha aprobado que la UE aporte el 0'39% del PIB a los países en desarrollo a partir del 2006, y ratificar el objetivo del 0'7% acordado en Naciones Unidas. 2006 está aún muy lejos, mientras que el hambre en un mundo global esta muy cerca. 1.200 millones de seres humanos en el mundo viven con menos de 1 Euro diario. España que ahora solo aporta el 0'22% del PIB solo tendrá que aumentarlo hasta el 0'33%, que ya se encargarán los países nórdicos de aportar cerca del 1% para que la media comunitaria europea resultante sea del 0'39%. Y el Gobierno ha tomado este compromiso que no había tomado en los últimos seis años, obligado por el ejercicio de la presidencia de la EU.

Esa va ser la principal aportación a la otra cumbre que tiene lugar esta semana en Monterrey, México, la Cumbre de Naciones Unidas sobre Financiación al Desarrollo. La UE, y por tanto la presidencia española de la UE, tienen la responsabilidad principal de que se llegue a un amplio "consenso de Monterrey", pero que una vez mas se van evidenciar los limites de las política exterior de la Monarquía. La presidencia española va tener difícil salir airosa de esta Cumbre de la que tanto se espera, no solo para comprometer nuevos fondos para el desarrollo, y corregir los fracasos de los últimos 20 años en la cooperación al desarrollo, sino para definir un nuevo paradigma de las relaciones norte-sur.

Aunque la EU hace la mayor aportación global al desarrollo, el compromiso de incremento alcanzado por la UE, es mínimo como expresión de solidaridad internacional. Y España, ni con gobiernos socialistas, ni con los gobiernos de los partidos post-franquistas, ha sabido estar a la altura del desafío que para España suponen las relaciones norte-sur. Nadie quiere recordar ya que si España está económicamente donde está es, en gran parte, gracias a la continua ayuda exterior fue fluyendo a nuestro país, desde el plan de estabilización durante mas de 40 años, y que por tanto ahora que se ha pasado de país receptor a país donante, tendría España la obligación de responsabilizarse en esta área. Es además una de las pocas áreas en que podría ejercer liderazgo internacional, además de en turismo. Que España este aún en el 0'22% del PIB en AOD, es una vergüenza internacional. El símbolo patente del egoísmo de las clases dirigentes políticas de la Monarquía. Mientras que no había dinero en AOD para el conjunto de los países en desarrollo, si había dinero público para Argentina, y estimulo para inversiones billonarias de las empresas privatizadas, para hacer neocolonialismo con poco conocimiento de la realidad macroeconómica de aquel país. El activismo local y autonómico de España en cooperación al desarrollo no es acompañado a nivel nacional.

Los EE.UU. han comprometido un incremento de ayuda oficial de 5.000 millones de dólares, durante un periodo de tres años a partir del 2004, a los países que concreten sus reformas políticas, mejoren los derechos humanos y luchen contra la corrupción. Una aportación que es solo el 0.02% del PIB de EE.UU. y menos del 20% de su presupuesto para ayuda al desarrollo. Es la menor aportación de entre los países industrializados de la OCDE. Pero EE.UU. espera contribuir al desarrollo de las economías emergentes principalmente a través de las inversiones extranjeras directas, prestamos de capitales y la apertura de sus mercados a mas productos de los países menos desarrollados. EE.UU. La Administración de EE.UU. propondrá en Monterrey la creación de unas "Cuentas para Desafios del Milenio"( Millennium Challenge Accounts), que canalice la ayuda mundial y que los fondos recientemente aportados a la Asociación Internacional de Desarrollo, del grupo del Banco Mundial, se otorguen como subvenciones en lugar de cómo préstamos, a los países menos desarrollados pero con control y de forma directa a los receptores sin intervención de los gobiernos nacionales. Aún así esa ayuda no tiene ninguna proporción con los beneficios que las multinacionales de EE.UU. derivan de operar en países en desarrollo, ni con los 350.000 millones de dólares del presupuesto militar, cuya dotación va a ser aumentada espectacularmente en los próximos años. EE.UU. se ampara en el coste de la seguridad mundial que garantiza a los socios militares, para olvidar su responsabilidad en desarrollar y financiar políticas de desarrollo sostenibles globales. Hoy EE.UU. gasta menos en ayuda oficial al desarrollo de lo que gastaba un año después de terminar la II Guerra Mundial, con Europa como principal beneficiaria.

Otros Estados miembros de la UE quizás aporten algo más que España en la Cumbre. Al mayor compromiso de los países escandinavos con cerca del 1% en AOD, se suman las propuestas del Reino Unido para África. También las de las organizaciones de la sociedad civil europea incluyen propuestas de nuevas formas de financiación del desarrollo, como la ecotasa y turistasa, el impuesto sobre el tráfico marítimo en aguas internacionales, utilización de los Derechos Especiales de Giro del FMI , que permitan a los países en desarrollo un crecimiento sostenible estable.

El Banco Mundial ha estimado que la ayuda oficial al desarrollo (AOD) que necesitan los países en desarrollo son los 50.000 millones Euros anuales, un incremento de 12.000 millones de Euros anuales para alcanzar los objetivos de la Declaración del Milenio de Naciones Unidas, de eliminación de la pobreza hacia el 2015. Es esta una cifra que según otras estimaciones de organizaciones de la sociedad civil, como Oxfam, GPF, y el Instituto Norte-Sur, estan muy por debajo de las necesidades reales de las economías menos desarrolladas. La cifra estimada es de 100.000 millones de Euros, el doble de la del Banco Mundial.

En los últimos tres años tanto la AOD, como los flujos de capital y en menor medida las inversiones extranjeras directas hacia los países en desarrollo han estado en disminución. Los flujos de capital ( bonos, prestamos bancarios y acciones) hacia los países en desarrollo cayeron de 228.000 millones de dólares en el 2000 a solo 178.000 en el 2001, mientras que las inversiones directas se mantuvieron alrededor de los 168.000 millones de Euros, pero de los que solo China ha absorbido un alto porcentaje. Además parte de la AOD recibida, en algunos casos hasta el 60%, equivale al pago de la deuda exterior.

El desafío de Monterrey, es no solo comprometer mayores niveles de financiación para el desarrollo, buscar nuevas formas de financiación y de reducción de la deuda exterior, sino profundizar en un partenariado para el desarrollo entre el norte y el sur. Un partenariado, de alcance mundial como expresión de la interdependencia global, más allá de la relación UE-APC y de la existente actualmente en la estructura de Naciones Unidas ( PNUD, PNUMA, Banco Mundial , FAO y otras), que incluya mayores compromisos de mejorar los accesos a los mercados de los países industriales para los productos de los países en desarrollo, en particular a productos agrícolas y textiles. Solamente la eliminación de los subsidios a los productos agrícolas de los países desarrollados, que son del orden de los 300.000 millones de Euros anuales , unas seis veces mas que el total de la ayuda oficial al desarrollo del conjunto de los países de la OCDE, permitiría a las economías en desarrollo vender en el norte a mejores precios sus productos. Apertura de mercados y mejores precios para las materias primas de los países en desarrollo ayudarían a equilibrar, la creciente divergencia mundial. El proceso de la OMC en Doha debe continuar después de Monterrey y de Johannesburgo.

Además hacen falta mejores instrumentos de ejecución, mecanismos innovadores de control, y nuevos indicadores de medición de la ayuda oficial al desarrollo, de AOD a AED, ayuda efectiva al desarrollo, que elimina la frecuente sobreestimación en la cuantificación de algunos parámetros de la AOD como la define la OCDE.

En los aspecto cualitativos del partenariado, los países en desarrollo tienen que poder avanzar en educación, en gobernabilidad, en la adopción de instituciones viables y en la eliminación de la corrupción, que permitan aprovechar todo el potencial de la ayuda exterior, y participar en la construcción democrática global.

En el debate sobre las relaciones norte-sur y la ayuda al desarrollo ,hay que ir mas allá del objetivo del 0 '7%, para ir desde el "consenso de Monterrey" hacia el establecimiento de un nuevo paradigma para el desarrollo sostenible global.

* Presidente del Instituto Norte Sur y miembro del Consejo Mundial de la Asamblea Global de los Pueblos

 

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