EL CLUB DE MADRID Y LA DEMOCRACIA GLOBAL
29.10.01
José Manuel Aguilar de Ben*
Ha nacido el Club de Madrid, una iniciativa de la Gorbachev Foundation, el Weatherhead Center de Havard y la fundación española Fride, que preside Diego Hidalgo, que han convocado durantes unos días en Madrid, la Conferencia sobre la Transición y Consolidación Democráticas, con la concurrencia de decenas de expertos, y numerosos ex jefes y jefes de Gobierno y Estado, y que naturalmente ha incluido a los españoles.
La iniciativa ha sido doblemente loable, porque el mundo necesita mas democracia cualificada por doquier, y porque enfatiza el ejemplo español, que he servido a muchas democracias emergentes a transitar el camino hacia democracias sostenibles, pese a las carencias que nuestra propia realidad democrática pueda tener, o haya tenido.
Ayudar a consolidar sistemas democráticos nacionales, viene siendo el objetivo de numerosas iniciativas privadas, públicas e internacionales en años recientes, como la Open Society Foundation de George Soros, para los países del este europeo principalmente, el Centro Carter, la fundación liberal alemana Newman, o el International Institute for Democracy and Electoral Assistance (IDEA) sueco.
Añadir a ellas el Club de Madrid, es una prueba de que la democracia española esta consolidada, pese a las repetitivas mayorías absolutas en algunas comunidades autónomas y la excesiva adscripción política de casi todos los medios de comunicación. Es también una responsabilidad, pues dar ejemplo no es fácil, y cada país tiene una realidad nacional e internacional diferente. España tuvo al Rey y a Suárez como su testaferro, y Portugal encontró a Mario Soares. Bulgaria ha recuperado al ex Rey Simeón y Afganistán esta a punto de recuperar a un ex rey. Rumania ha reciclado a sus ex comunistas, Chile vuelve a tener un presidente socialista, Perú ha recuperado del exilio a Toledo, como antes lo hizo Brasil, con Fernando H. Cardoso. El líder es importante, pero las garantías y condiciones para que se desarrolle y consolide la democracia también. Ahí es precisamente donde estas iniciativas privadas internacionales tienen un destacado papel que jugar.
Complementando el que desempeñan la Secretaria General de Naciones Unidas, o la Comisión de la Unión Europea, en sus respectivas unidades y acciones de apoyo a los procesos democráticos, y supervisiones electorales. Además de las que realizan las "internacionales" políticas, la socialista, la democrático cristiana, o la liberal.
En la agenda de la Conferencia, en los informes de los expertos, y en la Declaración final de los participantes, se hecha de menos sin embargo una referencia, a la democracia global, a la democratización de los instituciones intergubernamentales internacionales, a la necesidad de dotar a Naciones Unidas de un parlamento democrático mundial.
La Cumbre del Milenio de Naciones Unidas del 2000, tampoco avanzó en propuestas de democratización global, que sin embargo, sí trató el State of the World Forum, que se desarrolló paralelo a la Cumbre del Milenio en Nueva York, y que también contó con la participación de numerosos expertos y jefes de Gobierno y de Estado. Algunos endosaron, la necesidad de construir instituciones democráticas globales, que den mayor legitimidad democrática a las actuaciones de Naciones Unidas, del Banco Mundial o de la Organización Mundial de Comercio.
Con la nueva realidad mundial, tras los atentados terroristas del 11 de septiembre, es mucho mas evidente que hay que superar las iniciativas regionales, que generen conflictos globales fuera del marco de Naciones Unidas. Con un Parlamento democrático de Naciones Unidas, no cabrían acciones fuera de ese marco, y las que se tomasen dentro de esa legalidad democrática mundial, tendrían todo el apoyo necesario.
Quizás esa sea una tarea en que pueda embarcarse el nuevo CLUB DE MADRID.
* Presidente del Instituto Norte Sur y miembro del Consejo Mundial de la Asamblea Global de los Pueblos