LA CORTE PENAL INTERNACIONAL ¿ UN TRIBUNAL PARA DICTADORES?

14-04-02

José Manuel Aguilar de Ben

Cuando en l945, al final de la II Guerra Mundial, se reunió en San Francisco, California, la Conferencia de Naciones Unidas sobre Organizaciones Internacionales, para institucionalizar el actual sistema de Naciones Unidas sobre la desaparecida Sociedad de Naciones y aprobar la Carta, se quedaron fuera la creación de un tribunal penal internacional permanente y tras el fracaso de la conferencia de La Habana de l948, la creación de una organización mundial de comercio.

Esta última finalmente nació en Marrakech en 1999 como sucesora del Gatt, con el nombre de Organización Mundial de Comercio, pero aún no adscrita al sistema de Naciones Unidas. Tras el fracaso de la cumbre de Seattle, no pocas dificultades esta teniendo la OMC para consolidarse. A pesar de los avances de Doha, las nuevas tensiones por el arancel del acero de EE.UU, y la necesaria inclusión de un código para las empresas multinacionales acordes con las propuesta de la OIT, no están dando a la OMC toda la capacidad de arbitraje que debería tener.

Por eso el nacimiento ahora de la Corte Penal Internacional tras la ratificación de mas de 60 Estados miembros de Naciones Unidas, pero entre los que no se encuentran dos miembros permanentes del Consejo de Seguridad, EE.UU. y China, además de la India, hacen prever que la puesta en funcionamiento de esta Corte dentro de un año, será dificultosa y polémica, por mas que sea necesaria.

El Tribunal de Nuremberg y los reciente tribunales ad hoc para Yugoslavía y Ruanda aún en curso, han sido y están siendo significativos. ¿ Pero cuantos dictadores y agentes criminales internacionales han escapado de ser enjuiciados en los últimos 50 años por no haberse constituido en l945 un tribunal penal internacional permanente? Como quiera que la nueva Corte Penal Internacional no tendrá jurisdicción retroactiva, quizás habría que constituir un nuevo Tribunal Russel, para juzgar in absentia a tantos perpetradores de crímenes contra la humanidad, y que como los antiguos juicios de residencia y a modo de jurisprudencia sirviera para el futuro, como juicio para la historia.

Stalin, Mao, Franco, Salazar, Hiro Hito, Pol Not, Kim, Nixon, Kissinger, Amín Dada, Mobutu, Hasan II, Hoffa, Cocescou, Somoza, Pinochet, Stroesner, Videla, Medici, Trujillo, Fujimori, Perez-Jimenez, Castro, Suharto, Marcos, Saddam, entre los mas conocidos. Pero hay un larga lista de autores de crímenes contra la humanidad, que no consiguieron consolidarse al frente de un régimen estatal, y que siguen actuando impunemente por varias partes de el mundo.

Cualquiera que haya visitado la sede de la Cruz Roja Internacional en Ginebra, ha podido constatar en el panel de guerras habidas en cada año del pasado siglo XX, como el numero de guerras abiertas por el mundo ha ido creciendo cada año en los últimos 50 años. Todas esas guerras tienen invariablemente algún candidato a ser juzgado por la nueva Corte Penal Internacional.

Cabe también preguntarse si las bases militares que los EE.UU tiene esparcidas por todo el mundo, y las flotas navegando por todos los mares, han servido para reducir los estados de guerra, o por el contrario para apoyar regímenes dictatoriales sumisos, como fue el caso en España, Marruecos, Filipinas, Indonesia, Chile, Nicaragua entre otros.

La Unión Europea, que ha conocido un periodo de paz sin precedentes, y esta consolidando un sistema democráticos paneuropeo, junto a un desarrollo económico estable, tiene que implicarse mas activamente en la defensa de la paz en el mundo, sea ahora en Oriente próximo y mañana en otras áreas. Pero debería hacerlo primando, el respeto a los derechos humanos, las institucionalizaciones democráticas, y la cooperación al desarrollo sostenible, frente a las soluciones militares. Para ello Europa necesita convencer a aliados y asociados, de unas estrategias humanas que estén por encima de los intereses geoestratégicos del petróleo y de las vocaciones morales incompatibles de las diversas religiones, que están en el origen de los conflictos actuales.

¿ Podrá o sabrá la nueva Corte Penal Internacional juzgar los crímenes contra la humanidad que generan las religiones y el petróleo?

Además de la Corte Penal Internacional una nueva humanidad necesita mas civilidad.

 

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