La Cumbre UE-AMERICA LATINA
13.5.02
Jose Manuel Aguilar de Ben*.
Tras la cumbre UE-EE.UU. en Washington hace dos semanas y la cumbre UE-Canadá en Toledo la semana pasada, se reúne esta semana en Madrid la II Cumbre UE-América Latina y Caribe.De todas las cumbre de la presidencia española de la UE de este semestre, la Cumbre UE-América Latina y Caribe es quizás la de mas significado nacional para el gobierno. No en vano ahora celebra la Monarquía el día nacional, el 12 de octubre de cada año, día de la Hispanidad. La gesta descubridora de Colón hace mas de 500 años une mas al Reino, que la contribución del pueblo de Madrid en 1808, de Wellington y de las Cortes de Cádiz en 1812 a la moderna independencia de España. El fracaso del desenlace, hace ahora cerca de 200 años, de la Guerra de Independencia con el retorno y consolidación del reinado de Fernando VII en l815, tras Waterloo y el Congreso de Viena, terminó beneficiando mas al proceso de independencia de las actuales repúblicas de América Latina, que a la propia España. Quizás al final del presente reinado, se llegue a la misma conclusión.
En el mundo globalizado e interdependiente en que vivimos hoy, las relaciones UE-España-Latino América, tienen que verse en su contexto internacional. La UE con España a la cabeza, que es el segundo socio comercial de América Latina y el primero de MERCOSUR y Chile, compite con EE.UU. por influencia económica, política y cultural en la zona. Latino América a su vez juega con las dos bazas alternativamente, pues mientras que la UE y EE.UU. tiene un vinculo trasatlántico privilegiado, el énfasis es más en la seguridad, a través de la OTAN, que en lo comercial, máxime tras las recientes iniciativas proteccionistas de EE.UU. La UE y EE.UU. están aún lejos de poder crear una zona de libre comercio del atlántico norte, y por tanto seguirán rivalizando en la OMC, y en unas regiones mas que en otras por influencia económica. Ese es el caso con América Latina.
Cuando España se incorporó a las instituciones de la UE en 1985-86-87, se perdió un tiempo precioso para haber consolidado unas relaciones de cooperación euro-latinoamericanas institucionalizadas. Las iniciativas de EE.UU. con NAFTA y ahora hacia una zona de libre comercio de las Américas, ALCA, fue una reacción de EE.UU. a las tardías, y dudosas iniciativas de la UE con América Latina en aquellos años. México intentó un acuerdo amplio con la UE, antes de empezar a negociar la oferta de EE.UU. para NAFTA. EE.UU. ahora intenta recuperar las relaciones con MERCOSUR y el resto de América Latina, y de ahí la reciente presencia de W. Bush en Brasil a la cumbre del BID, la visita al Perú de Toledo, la reunión en Centroamérica y la inesperada contribución a la cumbre de Monterrery, antes de convocar a Aznar a Washington y Camp Davis. Mientras, España ha visto desmoronarse parte de su estrategia inversora pública y privada en el área, con la crisis Argentina y las que puedan seguir (sobretodo en Brasil si finalmente ganara la presidencia el candidato "trabalhista" que lo viene intentando media vida, como Allende lo intentara en Chile, lo que no es buen presagio para un cambio ordenado), con importantes repercusiones para la economía española. La escapada española de los últimos años hacia América Latina, se está empezando a agrietar ahora institucionalmente y económicamente. Las pretensiones algo "neoimperiales" españolas en América Latina, han encontrado el contrapeso de EE.UU., y ambivalencia local, que a la postre pueden beneficiar mas a América Latina que a España, como hace dos siglos.
La UE con la incorporación de España y Portugal paradójicamente perdió perspectiva en América Latina, pese a las florituras de las Cumbres Iberoamericanas. Igual que con Yugoslavia, la UE con España perdió la iniciativa. El miembro de la Comisión Europea responsable de la zona cuando estallo el conflicto en los Balcanes era Matutes, como ahora la UE con España, ha perdido la iniciativa en la crisis de Oriente Medio, con Aznar y Solana al frente. Por eso es tan perentorio que la UE fortalezca su unidad de acción en la política exterior común y defina la visón global europea.
La cumbre UE-ALC de esta semana intentará avanzar en el proceso de formación de una zona de libre comercio entre MERCOSUR y la UE, tras el acuerdo UE-México y el reciente acuerdo UE-Chile, proseguir el diálogo de San José UE-Centroamérica, así como con la Comunidad Andina y las relaciones UE-Caribe en el marco de la Convención de Cotonou. Pero con MERCOSUR no es seguro que al final no ocurra como ocurrió con México en NAFTA, que termine absorbido por la zona de libre comercio de las Américas, ALCA, antes de entrar en vigor un acuerdo de libre comercio con la UE. Y el riesgo es considerable, sobre todo para el sector inversor exterior español que tan fuertemente ha apostado por América Latina, en lugar de por mayor presencia en España y en el resto de la UE así como en los países candidatos de la UE. Un alto riesgo que persistirá mientras no haya una zona de libre comercio EU-ALCA.
Esta II Cumbre EU-ALC de Madrid, sobre las bases establecidas en la I Cumbre de Rio de Janeiro hace tres años, de forjar una asociación estratégica interregional fundada en la cooperación mutua, no solo debería tener en cuenta las relaciones estatales institucionales, políticas, económicas y comerciales, sino también en la era de mayor diálogo entre las instituciones y la sociedad civil que estamos iniciando globalmente, la acción pública, manifestada en el Foro Euro-Latinoamericano Caribeño que tuvo lugar en Alcobendas ( Madrid ) hace un mes. Representantes de la sociedad civil europea, latino-americana y caribeña pedían a la II Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno EU-ALC de Madrid, que tuvieran en cuenta en su Declaración y Plan de Acción, entre otros los siguientes puntos:
1. Ampliar el diálogo interregional a la sociedad civil, partidos, sindicatos, administraciones locales
2. Establecimiento de su agenda para solucionar la deuda externa y cumplir con el 0'7% del PIB en ayuda al desarrollo
3. Que los acuerdos de asociación de cuarta generación consideren todas las subregiones, teniendo en cuenta las asimetrías entre países en la perspectiva de promoción de empleo, seguridad alimentaría, sostenibilidad medioambiental con respeto a los derechos humanos y culturas
4. Que el apoyo a los procesos de integración regional este basado en un modelo de desarrollo sostenible, equidad y justicia social
5. Que las inversiones extranjeras directas se regulen para preservar los bienes públicos y garantizar las protección social
6. Que en caso de crisis financieras se permita a los gobiernos aplicar restricciones sobre fujos de capital no sostenibles
7. Que el diálogo político incluya las migraciones interregionales y la ratificación de la Convención para la Protección de los Derechos de los Trabajadores Migrantes y sus familias adopta por la ONU en 1990
8. Que la seguridad sea entendida como "seguridad humana" en su sentido integral
9. Retomar la plataforma de Estocolmo para beneficio del desarrollo rural
10. Reconocer la vulnerabilidad de los estados de las islas del Caribe anglófono y retomar el dialogo político con Cuba para su adhesión a la Convención de Cotonou
11. Fortalecer la economía solidaria, con la cooperación, las PYMES y la inclusión de los jóvenes
12. Aprobar el protocolo facultativo del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de Naciones Unidas
Que la II Cumbre de la UE, América Latina y el Caribe sirva a la consolidación de la solidaridad y de la participación democrática para un desarrollo sostenible a ambos lados del atlántico norte y sur. (*)
*Presidente de Instituto Norte-Sur. Ex jefe de la División para el Caribe de la Comisión Europea y representante de la UE en la Cumbre de las Américas de Miami.