DESPUÉS DE PORTO ALEGRE, MONTERREY
08.02.02
José Manuel Aguilar de Ben*
Después de Porto Alegre, y de Davos en Nueva York, viene Monterrey, antes que Rio+10 en Johannesburgo.
La Cumbre de Naciones Unidas sobre Financiación del Desarrollo, que tendrá lugar en Monterrey, México, en marzo, debería ser el punto de inflexión, de las relaciones norte-sur mundiales. Debería ser la síntesis, la materialización de los dicho y oído en Porto Alegre y en Davos en Nueva York este año. No se tratará solo de ratificar el compromiso de destinar el 0'7% del PIB en ayuda oficial al desarrollo, sino de dar un vuelco sustancial a las relaciones de los países con economía desarrolladas con los de economías emergentes.
El mensaje enviado por Kofi Annan, Secretario General de Naciones Unidas a Porto Alegre no ha podido ser más claro: no actuar fuera del sistema, trabajar dentro del sistema de Naciones Unidas, para desarrollar lo mucho que ya se ha lograrlo en sus más de 50 años de existencia. Naciones Unidas, en pleno proceso de reforma, es la única institución mundial que puede articular la globalización de forma democrática y solidaria. La sociedad civil mundial, articulada en torno al Foro de Milenio de Naciones Unidas y el State of the World Forum, para la Cumbre del Milenio de Naciones Unidas en el 2000, ya ha empezado a dar sus frutos, para compensar la falta de visión mundial que los Jefes de Estado y de Gobierno de los Estados miembros de Naciones Unidas, tuvieron en la Cumbre del Milenio. Solo tras los atentados del 11 de septiembre, parece que algunos de los miembros del G-8, y otros, se han despertado, eso sí para empezar a dar bandazos. Hasta agencias de Naciones Unidas tan criticadas como el FMI, el Banco Mundial o el PNUD, están ya a favor, no solo de la reducción de la deuda exterior, sino de afrontar dentro de su propio proceso de reforma, una sustancial modificación de la cooperación al desarrollo y las políticas de ajuste estructural.
Obviamente la Administración de EE.UU. tiene una visión diferente, y peso suficiente para hacer fracasar algunas iniciativas en Naciones Unidas y en el Banco Mundial. EE.UU, quiere un unilateralismo dominante, con una expansión militar, alrededor del mundo, que defienda sus intereses económicos, sus inversiones extranjeras directas, sin contrapartida de responsabilidad social y ecológica de las empresas transnacionales. Pero la UE, como se ha visto este año en el Foro Económico Mundial de Davos en Nueva York, no comparte mayoritariamente esa visión de lo que hay que hacer para tener un mundo mas globalizado, pero también mas equilibrado y mas estable. Hay también que globalizar la solidaridad, los derechos humanos, incluidos los sociolaborales, y sobre todo hay que globalizar la democracia, y el acceso tecnológico para una sociedad del conocimiento global. La empresas multinacionales, deben asumir mayor responsabilidad social en los países en que están presentes, y los costes medioambientales. Lo que la UE consiguió en Bonn para la aprobación del Protocolo de Kioto, debería ser un modelo, para lo que habrá que conseguir en Monterrey.
Porto Alegre, ha querido ser el foro de la anti-globalización, y sin embargo ha sido, una manifestación más de la globalización.¿ Como podrían haberse congregado gentes de todos los continentes, sin el teléfono, sin internet, sin el avión, sin un sistema de cambios de monedas, sin la libertad de viajar entre Estados gracias a acuerdos internacionales?. Ha sido estupendo que la sociedad civil mundial haya dado otra muestra de su activismo, y que ha empezado a arrastrar a los funcionarios de los partidos políticos convencionales demasiado anclados en sus propias "nomenclaturas". Pero Porto Alegre ha sido mas sobre geopolítica, que sobre anti-globalización. Ha sido la reafirmación geopolítica de un área del planeta, que quiere estar mas presente en la mesa global, aportando innovaciones como los presupuestos participativos municipales. En años venideros, otras áreas emergentes congregarán a la disidencia constructiva, y a algunos empedernidos anti-sistema, cuyos derechos también deben de respetarse, en tanto se respecten los de todos. Canalizar energías y propuestas, en libertad, exigirá canalizarlas democráticamente, a través de los foros parlamentarios creados en Porto Alegre, y los que ya existen desde el Foro del Milenio de Naciones Unidas, como la Asamblea Global de los Pueblos y otras iniciativas democráticas globales, que mejor antes que después, deberían desembocar en un Parlamento Mundial de Naciones Unidas, que su vez arrastre la democratización de los Estados miembros de Naciones Unidas que aún no tienen sistemas democráticos desarrollados. Aceptar la dinámica de la guerra, ahora contra el terrorismo, como ayer contra el comunismo, sin un Parlamento Mundial, que legitimase las necesarias operaciones de intervención humanitaria, y de legitima defensa, no puede llevar a un mundo mas civilizado.
En la Cumbre de Naciones Unidas sobre Financiación del Desarrollo dentro de unas semanas, España va a estar, en la silla caliente, " on the spotligth". La presidencia española de la Unión Europea, va a obligar a la representación española, a superar sus propias dimensiones y postulados, y asumir los de la mayoría de los Estados miembros de la Unión, enfrentar la posición de EE.UU. y saber dialogar y responder a las exigencias de los países del sur. Y además en Monterrey, casi en la frontera sur de EE.UU , donde las realidades norte-sur son tan inmediatas.
La sociedad civil española con las organizaciones del resto de la sociedad civil europea, estará presente en Monterrey, pero la sociedad civil española interesada en la problemática norte-sur, tiene este año una mayor responsabilidad, en informar, difundir y preparar propuestas, que puedan ser asumidas por el Gobierno, o que este se vea obligado a asumirlas. Otros Gobiernos nacionales de la UE mas progresistas que el español, ya tienen muchas propuestas, para iniciar un cambio radical de las relaciones norte-sur mundiales, en México. La UE asumió el compromiso de alcanzar el 0'7% del PIB, en la Cumbre de Naciones Unidas, Río + 5, en Nueva York en l997, y tiene una articulada política de cooperación al desarrollo con los 77 países ACP, y acuerdos bilaterales con otros. Nuestra tarea es que toda la agenda en torno al 0'7%, desde la financiación del desarrollo, a la democratización y el desarrollo sostenible, empiece a ser una realidad en Monterrey.
* Presidente del Instituto Norte Sur