DESPUES DEL G-8

José Manuel Aguilar de Ben

8.07.02

La reunión de los lideres del G-8 de este año en Kananaskis, aislados del mundanal ruido en las Rocky Mountains, ha aportado tres novedades.

- Que la Administración de EE.UU. a falta de una visión de la interdependencia global, ha perdido gran parte de su tradicional posición de " primus inter pares", porque la Unión Europea ya no se doblega a todas las acciones de EE.UU.

- Que Rusia ya se incorpora definitivamente al G-8, mas por sus posiciones geoestratégicas, que por su economía y

- Que África vuelve a estar en el mapa de los grandes

La Administración de EE.UU, con su unilateralismo dominante, está perdiendo el liderazgo mundial que había acumulado en muchos frentes, pese a la mayor presencia militar en decenas de países miembros de la ONU, incluida España. Ya quizás ni una guerra contra la dictadura en Irak, devuelva a esta Administración americana la preeminencia que EE.UU. ha tenido en el siglo pasado. Los escándalos corporativos, el ajuste de la bolsa, el déficit exterior, la bajada del dólar y la inseguridad psicológica tras el 11 de septiembre, han puesto a la nación entre la "Liberty in the Americas" y una "Fortress America".

Quizás EE.UU. tiene necesidad de mirar a esta Europa, a la que tanto contribuyó a salvar (excepto a España y Portugal), y a la que tanto aportó a su construcción comunitaria actual. Y Europa tiene que aprender a ser por sí misma y en su nueva relación con EE.UU. En la Convención Europea ya se esta intentando. Hace falta que el Consejo Europeo y la Comisión también se defina mejor.

La incorporación de Rusia al G-8 debe ser bienvenida, no solo por el acuerdo sobre proliferación de armas de destrucción masiva y los seis principios sobre no proliferación acordados en la cumbre, sino porque también pueda servir para que la propia Rusia siga caminando por la senda democrática y una economía mas equitativa. Ello permitiría a Rusia incorporarse también al partenariado para el desarrollo sostenible que se defenderá en Johannesburgo, participar en la conclusión de la agenda de desarrollo establecida en Doha, y sumarse a la iniciativa para la reducción de la deuda de los países mas pobres, también acordadas en la cumbre, a falta de nuevas iniciativas para la reforma del sistema financiero internacional.

La contribución del Plan de Acción para África del G-8 para el Nuevo Partenariado para el Desarrollo de África, NEPAD, con 12 billones de dólares extra en ayuda, alguna reducción de tarifas al comercio, nuevas reducciones de deuda e inversiones directas para países que practiquen el "buen gobierno", contiene elementos positivos pese a las criticas de algunas ONGs de desarrollo y del G6B( Grupo de los 6 billones de seres humanos). Hay que recordar que aunque la UE a través de la Convención de Cotonou, y de la participación en las operaciones de las agencias de Naciones Unidas, además de la cooperación bilateral, no ha dejado de ayudar a África, la ayuda ha resultado insuficiente y el comercio injusto. Rusia dejó de exportar ideología a África desde los últimos años de Gorbachev sin haber sido sustituida por otras formas de cooperación, y EE.UU. ha seguido políticas erráticas en el continente, que ahora parece querer redescubrir, sin denunciar e impedir las grandes violaciones de derechos humanos que ocurren. La próxima entrada en vigor de la Unión Africana, siguiendo el ejemplo de la Unión Europea, podría ayudar al continente a superar la historia de los últimos 40 años de descolonizaciones. Y es lamentable que España, el país mas próximo geográficamente del continente africano no haya contribuido a ofrecer un verdadero" plan Marshall " para África.

Habría que añadir también que la presencia en el G-8 del presidente del gobierno del Reino de España, en su condición de presidente del Consejo de la Unión Europea, también ha sido excepcional y reiterativa. Excepcional porque no parece que ha conseguido ser invitado a las próximas reuniones, y por haber destacado mas por defender los intereses de Argentina ( y de los de algunas empresas españolas en aquel país del hemisferio sur ) que los de la Unión Europea, en asuntos de desarrollo sostenible y en tratar de conseguir de otros miembros del G-8, la ratificación de Kyoto y del Tribunal Penal Internacional, y la eliminación de las subvenciones agrarias, tarifas del acero y beneficios fiscales de las multinacionales norteamericanas, y la reciprocidad de las bases militares extranjeras. Reiterativa porque el presidente español ha vuelto a reducir casi todo a la lucha contra el terrorismo, su tema estrella, sobre todo desde el 11 de septiembre, pese a no haber conseguido desarticularlo en España, como se evidenció de nuevo durante la Cumbre de Sevilla. El mundo se esta desgraciadamente acostumbrando a vivir con el terrorismo, como se ha acostumbrado a vivir con guerras abiertas en mas de 40 zonas de conflicto en los últimos años, por falta de soluciones mas cívicas y democráticas.

El G-8, 30 años después de su embrionaria fundación en el Grupo de Bruselas, luego ampliado al Liberty Group, G-6, G-7, controlando el 68% del PIB mundial y solo el 14% de la población mundial, que ya ha programado sus próximas reuniones anuales para esta década, debería a propuesta de la UE, reducirse a un G-3 +1 consultivo, y dotarse de una institución mas representativa para poder tomar decisiones mas trascendentales para el buen gobierno de las naciones, de los organismos internacionales, y de la ciudadanía mundial. Habrá que esperar a la cumbre del próximo año en Francia. Y unos años mas, para tener un órgano de decisión mundial mas democrático que el G-8, y que el G-77 para la gobernanza de la globalización.

 

Arriba