EL EURO Y LA CONVENCIÓN
01.03.02
José Manuel Aguilar de Ben*
El Euro es ya, desde el primero de marzo, la única moneda de curso legal en los 12 Estados de la Eurozona de la UE. Desde ese mismo día también, tenemos en marcha los ciudadanos de la UE, la Convención. Una Convención que debería darnos a los cerca de 400 millones de ciudadanos europeos, tras la Conferencia Inter-Gubernamental del 2004, una Constitución Europea.
Los economistas han dotado a Europa de un mercado único y de una moneda común única, el Euro. Le toca ahora a los políticos, dotar a Europa de una democracia real sin déficits, sin privilegios, y con garantías de unos derechos fundamentales efectivos. Esa va a ser la tarea de la Convención, asistida por el Forum de la sociedad civil.
Europa, como otras veces antes en su historia en los últimos 200 años, está iniciando con el Euro y la Convención, un proceso "revolucionario", de progreso, del que no todos los ciudadanos parecen estar percatándose. Un breve repaso histórico, pone de manifiesto, como la introducción de nuevas monedas en diferentes Estados europeos, ha ido acompañado de procesos de renovación política. El Franco francés ahora desaparecido, nació con la Revolución Francesa de 1789, y la caída de los Borbones. La Peseta nació en España en 1868 tras la revolución llamada " la Gloriosa", que expulsó del trono a Isabel II. La Peseta se integró en la Unión Monetaria Latina, con el Franco belga, el Franco francés y otras monedas, hasta la derrota de Napoleón III en Sedan en l870 y el advenimiento de la III República Francesa. La Lira nació tras la reunificación italiana. El Marco alemán ahora también desaparecido, se creo en l948, después del estado nazi y la reconstitución del estado alemán en la República Federal. Nueva unidad monetaria y renovación política han tenido un mismo tempo histórico. También lo están teniendo ahora en la UE con el Euro y la Convención a comienzos de este siglo XXI.
El Euro ya es una realidad, que solo necesita reafirmarse como moneda de reserva internacional, y su cotización internacional reflejar la realidad de la economía europea, en espera de que las monedas nacionales de otros estados de la UE, también lo adopten.
La Convención reunida en el Parlamento Europeo, con representantes del PE, de los parlamentos y gobiernos nacionales, así como de las otras instituciones comunitarias, hasta un total de 105 delegados, ha iniciado sus deliberaciones, con el propósito de elaborar una Constitución Europea, que se presentará a la Conferencia Intergubernamental del 2004, que de aprobarla, debería ser sometida a un posterior referéndum paneuropeo.
Hay varios modelos de futuro constitucional para la UE, mas o menos federalistas, mas o menos comunitarios, mas o menos nacionalistas. Pero Europa necesita ya una estructura política mejor definida y mas democrática. Cualquiera que sea la Constitución que salga de este proceso, siempre será un texto enmendable en el futuro mas lejano. Lo importante es contar con un texto constitucional aprobado mayoritariamente, que refleje el consenso político europeo actual.
La Convención además tendrá que hacer propuestas para la adaptación de los Tratados y las instituciones europeas para una Unión Europea ampliada de 25 o más estados miembros. Los 39 observadores de los Estados aspirantes, presentes en la Convención, deberían poder influir en sus deliberaciones.
Pero la ciudadanía europea, también debería participar en el debate de la elaboración de la constitucionalización de los Tratados de la UE, y aportar sugerencias y apoyo a los delegados de la Convención. El Forum de la sociedad civil que inicialmente está solo orientado hacia la participación de los jóvenes, debería ampliarse a los segmento de la sociedad mas comprometidos con la realidad social europea, como son las organizaciones no gubernamentales, fundaciones, centros académicos, patronales y sindicatos. Es mas, el Forum de la Convención, debería institucionalizarse en cada administración publica local de la Unión, como foro de información, de debate y de propuestas sobre nuestro futuro común de europeos.
En algunos Estados miembros de la UE, como en España donde no hubo referendums, ni para la adhesión ni para ratificar los Tratados de la Unión, es donde mas falta hace que ahora sí se organice el debate público sobre la futura Constitución Europea.
* jmdb@hotmail.com