ENVEJECER EN EL SIGLO XXI
8.04.02
José Manuel Aguilar de Ben
La Segunda Asamblea Mundial de Naciones Unidas sobre Envejecimiento, que se reúne esta semana en Madrid, es la primera cumbre del sistema de Naciones Unidas que tiene lugar en España, desde la Asamblea Anual del FMI y del Banco Mundial de Madrid en 1994, y tiene lugar durante la presidencia española de UE. Han pasado 20 años, una generación, desde la Primera Asamblea Mundial en Viena que sirvió para tomar conciencia de un nuevo fenómeno global de la humanidad, el envejecimiento de la población, y lanzar políticas de mayores. El envejecimiento es uno de los grandes retos del siglo XXI. Esta Asamblea bajo el lema de "Una sociedad para todas las edades" se reúne además en Europa, donde se dan las tasas mas altas de personas mayores, y en España donde debido a las bajas tasas de natalidad, habrá una mayor tasa de personas mayores que de jóvenes, con una media de edad de 55 años hacia mediados del siglo.
El mapa del envejecimiento mundial, muestra que en el año 2002 uno de cada diez habitantes del planeta supera los 60 años, y que en el 2050 uno de cada cinco habitantes será mayor de 60 años. En 1950 la población mayor era en 205 millones, en el 2000 en 606 millones, un 10% de la población mundial, y se estima que en el 2050 será de 2000 millones de personas. Hacia la mitad del siglo además, según las estimaciones demográficas de la Secretaria General de NNUU, la esperanza de vida pasará de 66 a 77 años y la edad media de la población mundial pasará de 26 a 36 años. Habrá mayor número de personas de más de 60 años que de niños de menos de 14 años, lo que representará un importante cambio en la pirámide de población mundial.
Se estima además, que en el 2000 las personas de más de 80 años, eran el 12% de los mayores de 60, y hay unas 210.000 personas centenarias, y en el 2050 habrá 3.200.000 centenarios.
Actualmente Italia tiene la mayor tasa de población mayor con el 25%, a la que siguen Japón y Alemania, Grecia con un 24%, Suecia con un 23% y con un 22%, Bulgaria, Bélgica, Suiza y España.
Madrid tiene un 20% de la población mayor, y desde 1992, en diez años ha crecido un 37% el número de personas mayores de 65 años
Estas tasas irán creciendo en los próximos años, a un ritmo del 2% cada año, mas que el la población en su conjunto, como consecuencia que las condiciones de vida mas higiénicas, los grandes avances médicos que se están experimentando, y la mayor funcionalidad que están encontrando los mayores.
Los sistemas de seguridad social, el respeto de los derechos humanos de los mayores, las nuevas formas de relación intergeneracional, y el valor de los conocimientos adquiridos y la participación voluntaria, están potenciando una nueva forma de envejecer en el siglo XXI.
Pero estas tendencias también están obligando a revisar las estructuras de los sistemas de seguridad social, a plantear como lo ha hecho recientemente la Unión Europea en la Cumbre de Barcelona, el retraso de la edad de retiro a los 65 años. Flexibilizar la jubilación, y adaptar las ofertas inmobiliarias y de servicios a una población creciente de personas mayores, así como introducir legislación comunitaria "anti-envejecimiento" en las políticas de empleo. Para unos el envejecimiento de la población es un triunfo del progreso, médico, científico, y social, mientras que para algunos puede ser un desafío, para la productividad, para el mercado, y para los sistemas de pensiones. También para la medicina y la salud pública con la aparición de nuevas enfermedades y con el avance en el conocimiento de la biología básica del envejecimiento. ¿ Vamos hacia una sociedad con mas salud o hacia una con segmentos de la población crónicamente enferma? Cualquiera que sea la perspectiva, los mayores no tienen que ser el problema, sino parte de nuestra solución.
Los modelos de desarrollo también se están viendo afectados por estos importantes cambios demográficos. El 55% de la población mayor del mundo vive en países en desarrollo, pese a las mayores tasas de mortalidad infantil y la menor esperanza de vida y en el 2050 contarán con el 85% de la población mundial. Por ello, después de Monterrey es necesario reiterar los principios de Naciones Unidas para los mayores, y adoptar un Código de los Derechos de las Personas Mayores y mecanismos para evaluar la implicación global que tienen medidas y políticas locales y nacionales en este ámbito. Por eso el énfasis va a ser, como en el Programa de NNUU sobre el Envejecimiento, en la situación en los países en desarrollo.
La Asamblea Mundial de Naciones Unidas del Envejecimiento de Madrid, tras el Foro de Valencia, va a escuchar y discutir, con la participación de la sociedad civil mundial, en el Foro Mundial de las ONGs sobre Envejecimiento, y el Parlamento de Mayores, toda la problemática en torno a nuestros mayores. Es de esperar que los representantes de mas de 160 Gobiernos y de 1.500 ONGs de Estados miembros de NNUU que se dan cita esta semana en Madrid, hagan algunas propuestas, que se adopten en la Declaración de los Derechos Humanos de las Personas Mayores y en un Plan de Acción renovado, que luego en nuestro caso, puedan ser asumidas por la Unión Europa y los Estados miembros, para que las instituciones se comprometan a ayudar a mejorar las condiciones en que habremos de envejecer gran parte de nosotros, de nuestros hijos, nietos y sus descendientes.
Expertos de Naciones Unidas y del resto del mundo van a tomar esta semana el pulso a un nuevo fenómeno de la evolución de la humanidad: poder vivir mas años y envejecer mejor física, ética y socialmente.
¡Escuchémoslos!