UN ESTATUS INTERNACIONAL PARA GIBRALTAR
05-05-02
José Manuel Aguilar de Ben*
Recientemente el presidente de la Comisión Europa, Romano Prodi, en un conferencia en Oxford, ha manifestado públicamente lo que muchos pensamos sobre el comportamiento de los gobiernos del Reino Unido en el proceso de construcción de la Unión Europea. Parecen siempre ser mas aliados de EE.UU. que miembros de la UE. Quizás nunca fue mas patente que cuando con Thatcher, tuvieron que decidir la entrada en el SME y luego salirse del sistema, para dejar finalmente a la Libra fuera del Euro. Entonces un asesor británico de la Primera Ministra en Washington, tenia mas poder de decisión que su Ministro de Hacienda en Londres. Lo que desencadenó el final de la Primera Ministra. Ahora, sobretodo tras el 11 de septiembre, Blair está siempre mas cerca de Washington que de Bruselas, precisamente cuando se empieza a hablar de su declive.
Esta posición del Reino Unido en la UE, también esta afectando al contencioso bilateral con España sobre Gibraltar. El Reino Unido quiere tener en Gibraltar unas instalaciones militares-navales, como EE.UU ha conseguido de España en Rota. Quizás el gobierno de Blair solo este queriendo tratar el tema de Gibraltar para hacer leverage durante la presidencia española de la UE, a pesar de que es un asunto mas bilateral que europeo. La visita a Gibraltar la semana pasada de Jack Straw ( el mismo ministro británico que dejó escapar a Pinochet de la justicia internacional), hubiese sido mas convincente si hubiese invitado a un representante del Gobierno español a que le acompañase. Pero aún así, si se llega a un acuerdo satisfactorio para las partes, bien llegado sea.
Sino, la diplomacia española y la británica, tendrían que intentar buscar una solución internacional mas imaginativa, que gustase no solo a los llanitos, sino también a nuestros conciudadanos del Campo de Gibraltar, y a nuestro socios comunitarios.
España y Gran Bretaña podrían ceder Gibraltar y el Campo de Gibraltar a una administración de Naciones Unidas y proponer a los muchos Estados aliados de ambas naciones en la Asamblea General de Naciones Unidas, que a Gibraltar y a el Campo de Gibraltar, les fuese otorgada un estatus internacional de extraterritorialidad para uso de Naciones Unidas.
Tras el 11 de septiembre y el alto coste de Nueva York para las escasas finanzas de la ONU, quizás la sede de la Secretaria General, de la Asamblea General , del Consejo de Seguridad y del Consejo Económico y Social de Naciones Unidas estaría mejor emplazada en Gibraltar y el Campo de Gibraltar en la era de Internet.
Geopolíticamente además, aunque ya esta la sede europea de la ONU en Ginebra, ahora que Suiza finalmente ha votado incorporarse a Naciones Unidas, desplazarse a Gibraltar acercaría las principales tareas de Naciones Unidas en su conjunto a los países en desarrollo, y estaría mas cerca de las zonas en conflicto, mas cerca de mayor número de Estados miembros. En la encrucijada de EuroAsia, África y las Américas, Gibraltar podría ser, como fue Tánger una vez, el punto de confluencia internacional con estatuto jurídico internacional.
Alternativamente, en lugar de la Asamblea General y la Secretaria General de Naciones Unidas, podría ser la sede de alguna de las agencias de Naciones Unidas dispersas por el mundo.
Estando como está Naciones Unidas en un proceso de reformas, plantear en el Asamblea General el reencuadramiento de las muchas sedes de instituciones del sistema de Naciones Unidas, sería oportuno. Y sacar al Consejo de Seguridad, y al Consejo Económico y Social de Naciones Unidas de la excesiva presión de EE.UU. en Nueva York, ayudaría a tener un mundo mas equilibrado y menos polarizado del que tenemos ahora. Evidentemente el poder de veto de EE.UU. tendría que ponerse a prueba, si los demás Estados miembros de la ONU apoyasen tal propuesta mayoritariamente. La Zona esta además dotada para ser sede permanente de alguna unidad de intervención rápida de los Cascos Azules.
Es muy posible que un estatus jurídico de extraterritorialidad, para Gibraltar y para el Campo de Gibraltar, manteniendo los gibraltareños su nacionalidad británica y los residentes del Campo de Gibraltar su nacionalidad española, obtuviese su aprobación en referéndum no vinculante. Así podrían beneficiarse del microcosmos en torno a las instituciones internacionales, como se beneficia Bruselas de las instituciones de la UE, y terminar con los negocios poco transparentes que florecen en el Peñón desde hace años.
Gibraltar durante el siglo XIX fue puerta de entrada y salida de muchos liberales españoles que luchaban contra, o eran perseguidos por, el absolutismo monárquico católico. Con la historia política española del siglo XX, tampoco es de extrañar que los gibraltareños prefiriesen seguir colgados del Reino Unido. Pero en el siglo XXI con una España en la Unión Europea, y las garantías que ello supone, se impone superar esta anomalía colonial en Europa, como vienen intentando los últimos gobiernos de España.
Para dar un paso más hacia la resolución satisfactoria de este contencioso histórico europeo, habría que dar forma y contenido a una propuesta en Naciones Unidas sobre extraterritorialidad internacional para Gibraltar y el Campo de Gibraltar.
*Presidente del Instituto Norte-Sur, ha sido Jefe de División de la Comisión Europea, con responsabilidad de la cooperación de la UE con las colonias y territorios atlánticos de ultramar europeos.