LA COMISIÓN Y EL FUTURO DE LA UE

José Manuel Aguilar de Ben

27.05.02

La Comisión Europea acaba de aprobar su propuesta para la Convención sobre el futuro de Europa. La comunicación de la Comisión sobre su proyecto para la Unión Europea, reconoce que la Unión tiene tres tareas fundamentales:

1. Consolidar el modelo económico y social de desarrollo, es decir articular un desarrollo sostenible con un avanzado sistema de proyección social

2. Construir un área de influencia de la UE, de libertad, seguridad y justicia, y

3. Ejercer las responsabilidades de un poder mundial

La Comisión favorece el establecimiento de un tratado constitucional para la Unión e informa de los procedimientos para constitucionalizar los Tratados y la Carta de Derechos Fundamentales de los ciudadanos europeos.

La comunicación de la Comisión hace una clarificación de la forma en la que la UE ejerce y aplica sus poderes, es decir el método comunitario o de comunitarización, y propone que los principios de subsidiaridad y proporcionalidad quedan reflejados en toda la legislación comunitaria.

Las propuestas mas especificas de la Comisión sobre el funcionamiento de la Unión son:

. En cuanto al proceso de toma de decisiones, que el sistema de co-decisión sea aplicable a todos los asuntos comunitarios y se aplique la mayoría cualificada a mas políticas comunes. Propone la descentralización de la aplicación de las políticas comunes ( se entiende que hacia los estados miembros y sus administraciones regionales y locales ).

. En materia económica, propone la formación de un Consejo Ecofín con una sola voz para la zona euro ( particularmente ante el FMI y otros organismos internacionales y terceros países). Que la Comisión pueda hacer propuesta sobre el pacto de estabilidad, y las líneas generales de política económica, no solo recomendaciones.

. Reclama para la Comisión el poder de hacer proposiciones en asuntos de interior, justicia y asuntos exteriores. En política exterior común solicita la integración de las funciones actuales de la Comisión ( léase Patten ) y del Consejo ( léase Solana), en una sola dependiente de la Comisión, así como dotar al servicio exterior de la UE de recursos y de un cuerpo de diplomáticos europeos comunitarios.

. Asimismo la Comisión recomienda la introducción de un chequeo ex-ante del principio de subsidiaridad y proporcionalidad en toda la legislación comunitaria, y la abolición de concepto de los tres pilares de la Unión ( mercado, política exterior, y justicia e interior ), integrándolos.

Mientras, el presidente del Gobierno español y presidente de turno del Consejo de la Unión y el escéptico euro-insular Primer Ministro británico promueven una propuesta sobre el futuro institucional de la Unión que va en sentido contrario, con la creación de un superpresidente del Consejo. Los presidentes de los gobiernos nacionales de los Estados de la Unión Europea, rara vez comprender el papel fundamentalmente europeizante que realiza la Comisión como guardiana de los tratados e iniciadora de legislación comunitaria. Quizás incluso ni Prodi lo comprendiera antes de asumir la presidencia de la Comisión Europea.

La propuesta hispano-británica, de materializarse, dando un largo mandato a un presidente del Consejo Europeo, no haría mas que introducir un elemento de rivalidad con la Comisión, que en lugar de corregir la actual dualidad lo reenforzaría, para mayor confusión del resto del mundo. De momento Finlandia se opone a tal superpresidencia del Consejo, sin control del Parlamento Europeo, y se supone que sin control de los parlamentos nacionales tampoco. No será el único Estado miembro que se oponga.

La construcción europea se ha hecho y seguramente se seguirá haciendo a base de una tensión centro-periferia, eurocéntrico-euronacional. Pero si los Estados de la Unión refuerzan el Consejo en detrimento de Comisión, también estarán reforzando los argumentos de los ultranacionalismos que están brotando por media Europa. El de los nacionalismos de los Estados miembros contra la administración común de la Unión.

Es por demás significativo en cuanto a las relaciones del la UE con EE.UU., que Aznar sea convocado a Camp Davis, y que W. Bush venga pocos días después a Europa, no a hablar ante el Parlamento Europeo, o ante el Congreso de los Diputados del Reino de España, como Estado que tiene la presidencia rotativa del Consejo de la UE, sino que vaya al Bundestag en Berlín. Una superpresidencia del Consejo de la Unión, caería siempre en un Estado miembro grande, lo que no sería aceptable para una UE de 25 o más miembros.

Hay que volver a mirar dónde la Unión habla mejor con una sola voz, como es en comercio exterior, y seguir el ejemplo. Claro que el proceso histórico por el cual la Comisión una vez obtenido en mandato del Consejo, habla y negocia con una sola voz en comercio internacional, data del hecho de que al constituirse los organismos del sistema de Naciones Unidas tras la II Guerra Mundial, EE.UU. veto en la Conferencia de la Habana de 1948 la creación de un organismo mundial de comercio. Ello dio lugar la nacimiento del GATT, hasta la constitución en 1998 de la OMC. Para paliar la falta de una OMC hasta 1998 y negociar con una única voz, los estados miembros de la UE delegaron en la Comisión la negociación de las rondas comerciales, cosa que los Estados niegan a la Comisión para otras importantes áreas de gobierno.

Es decir que la mayor coordinación de la política exterior y de seguridad común, así como de la política económica exterior del euro, y de ayuda al desarrollo, de la UE por parte de la Comisión, tendría que hacerse sobre la base de una renuncia de los Estados de la Unión a ejercer directamente acciones en esas áreas, y todas las relacionadas con todo el sistema de Naciones Unidas y con el resto del mundo. Vaciar de contenido exterior e internacionales a tantas políticas nacionales bien establecidas en todos los Estados de la Unión, a favor de la Comisión, es una operación a nivel pan-europeo mas difícil, que pedir a unas comunidades autónomas que tuvieran competencias exteriores, que renunciasen ellas, a favor de una administración centralizada. Y sin embargo por compleja que sea la tarea, eso es precisamente lo que la UE tiene que hacer para mejor articularse internamente, y mejor ejercer un liderazgo exterior efectivo ante el resto del mundo y en los organismos del sistema de Naciones Unidas.

La Convención tiene ahora la palabra hasta el 2004, y es de esperar que también escuche a la sociedad civil, mejor de lo que lo ha hecho hasta ahora.

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