LA CONVENCIÓN EUROPEA Y LA SOCIEDAD CIVIL
José Manuel Aguilar de Ben*
1.07.02
Después de la presentación al Consejo Europeo de Sevilla por el presidente del presidium V. Giscard D´Estaing del primer informe de la Convención Europea, por fin la Convención ha convocado esta pasada semana a representantes de la sociedad civil europea organizada, a la VI sesión plenaria, en el hemiciclo del Parlamento Europeo en Bruselas. Sesión que ha estado seguida de la 3ª sesión informativa y de diálogo en el Consejo Económico y Social de la UE, con el vicepresidente del presidium de la Convención J-L. Dehaene, ex primer ministro de Bélgica. Ambas sesiones han estado precedidas de grupos de trabajo sectoriales en las que han participados representantes de las principales federaciones europeas empresariales, sindicales, sociales, educacionales, académicas, confesionales, movimientos ciudadanos, institutos de análisis, desarrollo y urbanismo y demás instituciones de la sociedad civil, aunque han faltado muchas organizaciones nacionales de la sociedad civil no integradas en redes europeas.
El presidente de la Convención reafirmo el carácter binario de la Unión Europea y su doble legitimidad, de los parlamentos nacionales de la Unión y del Parlamento Europeo, e informó de la triple petición que le hizo el Consejo Europeo de Sevilla: mayor participación, mayor simplificación y respecto al calendario establecido.
Representantes de las mas de 400 organizaciones de la sociedad civil, entre los que se incluyen representantes de la economía sin fines de lucro, fundaciones, asociaciones, -representando la economía voluntaria sin fines de lucro el 8% del PIB de la economía europea y el 10% del empleo-, y observadores del Comité de las Regiones y del Consejo Económico y Social (CES) expusieron a los miembros de la Convención las preocupaciones y contribuciones de la sociedad civil a los trabajos de la Convención en materia de derechos humanos, ciudadanía e instituciones, sector social, cultura, regiones y administraciones locales, desarrollo y medio ambiente.
La plataforma social presento nuevas ideas para un nuevo futuro europeo, con respeto a la dignidad de cada ser humano y el bienestar de cada individuo, superando la pobreza y la exclusión social, y la discriminación, logrando la igualdad entre el hombre y la mujer, la protección de la salud publica y de la familia, niños y mayores. Así como sobre la participación de cada ciudadano en las decisiones que le afectan.
Las organizaciones no gubernamentales y asociaciones medio ambientales y de desarrollo sostenible presentaron numerosas propuestas sobre el respeto de los artículos 2, 6, 174 y 228 del Tratado de la Unión sobre medio ambiente, y la revisión de la sobrepasada política agrícola común, que precisamente acaba de abrirse a revisión ante la ampliación a nuevos estados. Propusieron que se elimine el mecanismo de la unanimidad para las decisiones sobre medio ambiente, que se extienda la transparencia a todos los órganos de la UE y se termine con el secretismos de los Consejos Europeos cuando actúan como órgano legislador de la Unión y la abolición del Tratado del Euratom. Que el Tribunal Europeo de Justicia entienda de temas medioambientales, y los mismos se incluyan en la Carta de Derechos Fundamentales. Hubo oposición a ampliar las funciones del CES a la sociedad civil, prefiriendo la creación de un nueva institución para la sociedad civil en la UE.
En derechos humanos, democracia y prevención de conflictos las organizaciones de la sociedad civil requieren la absoluta estandarización internacional de los derechos humanos, la interconexión e indivisibilidad de los derechos humanos y la aplicación de la Convención Europea de Derechos Humanos. Se resaltó la transversalidad de la protección de los derechos humanos, y la necesidad de actuar en la prevención de conflictos, además de la transparencia, contabilización y control de las acciones comunitarias.
En ayuda al desarrollo, se señalo la obligación que la UE tiene de contribuir al avance social, económico y cultural de todo el mundo, y que la ayuda humanitaria y al desarrollo no se vincule estrictamente a los intereses estratégicos de la política exterior común. Se pueden resumir en 4 las recomendaciones de la sociedad civil europea :
1. respeto del principio de subsidiaridad de la UE
2. reconocimiento de la función de las organizaciones no gubernamentales y sin fines de lucro, e inclusión de las organizaciones de la sociedad civil en los tratados de la Unión
3. aplicación de la Carta de Derechos Fundamentales ( del Ciudadano ), su inclusión en los tratados, e incorporación en la Carta de los principios de defensa del medio ambiente
4. simplificación del proceso de toma de decisiones comunitarias
La sesión del Forum de la Convención Europea en el Parlamento Europeo de Bruselas, ha seguido pautas parecidas al Foro del Milenio de Naciones Unidas que tuvo lugar en la Asamblea General de la ONU en Nueva York en Mayo del 2000, previo a la Cumbre del Milenio, y donde la sociedad civil mundial organizada hizo aportaciones para la Declaración del Milenio y sus objetivos. Como en Naciones Unidas , en el ECOSOC, para la gobernanza de la globalización, en la Convención Europea, la sociedad civil solicitó la constitución de un Foro Permanente de la Sociedad Civil, su institucionalización e inclusión en los tratados de la Unión, quizás con un status de asamblea consultiva permanente.
Complementaria con esta demanda está la de mayor participación ciudadana en la elaboración de los textos de la Convención que ha de llevar a la redacción de una Constitución europea, en particular en los países, que no han tenido consultas en referendums sobre la aprobación de los tratados de la Unión, como es el caso de España. Un participación que debería concretarse en asambleas consultivas en todas las administraciones locales europeas, cuyas conclusiones se trasladasen a la Convención y al proceso constitucional europeo.
El poco nivel, con excepciones, de los miembros españoles de la Convención y sus escasas aportaciones, en una Convención donde casi todos los estados miembros de la Unión han enviado a ex primeros ministros y ex comisarios europeos o miembros de los gobiernos, además de miembros de la Comisión Europea y del Ombudsman europeo, obliga a ciudadanos y a representantes de la sociedad civil española a hacer sus aportaciones a través del Forum.
Una y otra vez los representantes electos de los partidos políticos de países con corta tradición democrática tienden a cuestionar la legitimidad de las organizaciones de la sociedad civil. Es este un tema clave, que ya las sesiones del Consejo Económico y Social de la UE está tratando, y sobre el que habrá líneas directrices, pues aunque todo ciudadano tiene legitimidad para hacerse oír, no tiene el mismo peso una opinión individualizada aunque puede ser muy valiosa, que la de un representante de una organización sindical europea con millones de afiliados, u otras que han pasado por un proceso de legitimación democrática de designación de sus representantes.
Pero para cerrar el círculo de la legitimidad de la sociedad civil, y las organizaciones sin fines de lucro, hay que recordar siempre, que los partidos políticos, en tanto que partidos políticos, también son organizaciones sin fines de lucro, ( otra cosa es que una vez electos para gobernar barran para dentro) y por tanto son parte de la sociedad civil. Un partido político que no obtenga en unas elecciones en un determinado estado de la Unión representación parlamentaria, tiene el derecho a participar en la Convención a través del Forum de la sociedad civil.
Finalmente, ¿ qué le falta a esta Convención?: participación y dinamismo. La Convención de Filadelfia de EE.UU. de 1787, tras la Declaración de Independencia de 1776, se hizo contra la Corona británica. ¿ Contra quién se hace esta Convención? Se hace contra el actual "status quo" de las instituciones de la UE. Es una Convención contra el funcionamiento actual de la Unión, para avanzar en la construcción europea. No es pues una Convención independentista, contra los estados miembros, aunque tenga aspectos en los que sea de cesión de soberanía ( instituciones, monarquías nacionales antifederalistas ), sino una Convención reformista, liberal. No es revolucionaria, es moderada, gradualista, como se ha ido haciendo Europa en los últimos 50 años. Pero debe ser reformista, radical si necesario, dinámica y participativa. La Convención secunda a la sociedad civil europea, y la sociedad civil europea secunda la Convención.
Así representantes de las instituciones políticas y los ciudadanos activos europeos de la sociedad civil, tienen la tarea de producir un texto constitucional europeo, que pueda ser aprobado en referemdum por los ciudadanos de la Unión, después de la Conferencia Intergubernamental del 2004.
La Convención tomó nota de un informe de las actividades del debate sobre el futuro de Europa en cada Estado miembro de la Unión y escuchó aportaciones de representantes de los estados candidatos a la ampliación. En los próximos dias la Convención en esta fase de escucha, se reunirá con una asamblea de la juventud europea. Entre los informes y propuestas de la sociedad civil, hay que notar el "Llamamiento de Madrid" por una ciudadanía europea de residencia, pidiendo la modificación del Art. 18 del Tratado de Maastricht, para que sean de ciudadanía europea los que tengan la nacionalidad de los estados miembros y los residentes legales en el territorio de algún Estados miembros de la Unión.
La Convención, como también señaló Giscard D'Estaing, no está para corregir el pasado, sino para preparar el futuro, y en ese espíritu seguirá sus trabajos y su cooperación reforzada con las organizaciones de la sociedad civil, a través del diálogo civil.
(*) Presidente del Instituto Norte-Sur, miembro de las organizaciones de la sociedad civil europea participantes en el Convención Europea