LOS EX PRESIDENTES
22-04-02
José Manuel Aguilar de Ben
En democracia, los presidentes se convierten un día en ex presidentes, salvo infortunio durante el mandato dado por los electores.
Desde el comienzo del año parte de debate político nacional ha sido, incluso estos últimos días, la sucesión del actual presidente del Gobierno, en la que al parecer quién tiene todo atado y bien atado es el presidente-fundador del partido en el Gobierno. Tras las próximas elecciones generales, como la alternancia funcionará a beneficio de la estabilidad de la Corona, es de prever que habrá otro ex presidente del Gobierno y no solo por la anunciada propia voluntad del actual presidente. Sin embargo no se ha hablado de dotar de un status permanente a los ex presidentes del Gobierno, que también podría ser aplicable a los ex presidentes de las Comunidades Autónomas.
El sistema político español es cruel con los ex presidentes. O se presentan y ganan una elección tras otra para sobrevivir, sin que la Constitución se lo impida ( Fraga, Pujol, Bono, Rodríguez Ibarra, Ruiz-Gallardón), o después de la presidencia casi desaparecen (Calvo Sotelo, Escudero, Lerma, Rodríguez de la Borbolla, etc.). Alguno accede de un gobierno autonómico al gobierno nacional (Aznar ). En algún caso quedan aparcados discretamente con un marquesado o ducado ( Arias, Suárez, Tarradellas) de concesión discrecional de la Corona, no de una lista del Gobierno y con ninguna relevancia en la Diputación de la Grandeza. En otros, se tienen que poner al servicio de algún magnate de la prensa y a veces calientan un asiento del Congreso de los Diputados (González). Algunos continúan haciendo aportaciones a la reflexión política como pueden (Garikoetxea, Leguina). En algún caso andan cumpliendo una condena.
Otras naciones lo han resuelto mejor y alguna peor. En algunas monarquías, los ex presidentes de gobierno pasan a la cámara de nobles, como en el Reino Unido a los Lores (Thatcher), tras serles concedido un título nobiliario en una lista del Gobierno. En otras como en Suecia u Holanda, se hacen cargo de puestos internacionales, (Carlsen) en Bosnia, (Lubbers) en el Alto Comisariado para Refugiados de Naciones Unidas o como Bélgica ( Dehaene ) en la Convención Europea. En las repúblicas, los ex presidentes del Gobierno suelen ser senadores vitalicios, y algunos acceden a la Presidencia de la República, tal es el caso de nuestros inmediatos vecinos de Portugal (Soares), Francia (Chirac), o a las instituciones de la Unión Europea, como Italia (Prodi) (Amato). También es el caso de los ex presidentes de la república, en alguna de las repúblicas Iberoamericanas como Colombia ( Gaviria en la OEA), o Costa Rica ( Arias con un premio Nobel de la Paz, y sus intervenciones en Naciones Unidas). En EE.UU., se crean las librerías presidenciales, y se les suelen encomendar encargos políticos de representación exterior. Alguno prepara a sus hijos para recuperar la Presidencia para la familia ( Bush senior y W. Bush ).
Claro que hay casos peores que España, como en Perú o Ecuador donde generalmente los ex presidentes tienen que salir exiliados, y que también ha pasado en Argentina, México y Venezuela. En Brasil algunos vuelven a la política electoral. En Cuba, el "ejemplo" español en la Jefatura del Estado sirve de argumento para la autolegitimación de su presidente de por vida.
Por eso el Congreso debería debatir el tema, y otorgar un status permanente a los ex presidentes del Gobierno, que no necesariamente implicaría reformar la Constitución solo para ello. Podrían ser designados senadores vitalicios o diputados generales con voz pero sin derecho de voto, para no comprometer el equilibrio político de las cámaras. Incluso aunque la segunda cámara fuese de representación regional y donde tuviesen representación los partidos regionales en lugar de en el Congreso de los Diputados nacional.
Igualmente se debería debatir, sin traumatismo y con civismo, de la posibilidad que constitucionalmente existe de que un día España eligiese ser una república en lugar de una monarquía, como los países de nuestro entorno inmediato, Portugal, Francia, Irlanda, Italia, Grecia . En una España que está en la Unión Europea y que quiere tener un papel relevante en la escena internacional, los ex presidentes tendrían mas posibilidades de contribuir a la paz en el mundo y a la construcción comunitaria como en otras naciones europeas. La ex presidenta de Irlanda, Mary Robinson, es Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, otros hacen destacadas aportaciones a la construcción europea, como el ex-presidente de Portugal, Mario Soares y el ex presidente de Francia, Valery Giscard D'Estaing en la Parlamento Europeo y ahora en la presidencia de la Convención Europea.
Dotar de un status permanente a los ex presidentes de gobierno, es en España, una de las muchas tareas pendientes de consolidación, profundización y participación que aún necesita nuestra joven,- que en este caso no es un elogio-, democracia.
Los actos que ya han comenzado, para la celebración de los 25 años de las primeras elecciones generales que tuvieron lugar desde las de febrero de 1936, en junio de l977, deberían ser aprovechados para renovar el debate público generacional e institucional sobre nuestra democracia nacional y europea.