¿NECESITA MAS REFORMAS EL FMI?
10.10.01
José Manuel Aguilar de Ben*
Escribía hace unos días, el nuevo Premio Nobel de economía Joseph Stiglitz, sobre la oportunidad perdida del FMI con los recientes nuevos nombramientos en la cúpula del Fondo. No parecía una opinión desinteresada, dado que él mismo hubiera sido un perfecto candidato para haber desarrollado desde el FMI, la política de acercamiento a los países en desarrollo que defiende. Pero sabiendo, como se sabe, que los nombramientos en la cúpula del FMI, como del Banco Mundial, se hacen de forma poco transparente y democrática, no debería sorprender que la Administración Bush II, haya propuesto a la economista Ann Krueger como directora gerente adjunta y que Köhler la nombrara.
Efectivamente el FMI necesita un nuevo paradigma, y una política mas próxima y consensuada con sus principales clientes, los países en desarrollo.
¿Qué ha sido de la nueva arquitectura financiera internacional?, parece como si con la salida de Camdenssus y el retiro y desaparición de Manuel Guitián, las ideas hacia una armónica nueva arquitectura financiera internacional, hubiesen pasado al cajón de los olvidos. No iban mal encarriladas las ideas hacia una nueva arquitectura financiera internacional. ¿ Qué ha pasado, además de los efectos en los mercados tras el 11 de septiembre?
En primer lugar, que además del manejo de las crisis puntuales; en México, Indonesia, Argentina o Turquía, el FMI esta sobrecargado con la atención a la economía de Rusia y del resto de los países de la CEI y de países europeos fuera de la Unión.
En segundo lugar, la articulación del FMI y del Banco Mundial, dentro de la estructura del Consejo Económico y Social (ECOSOC) de Naciones Unidas, en mayor coordinación con otras agencias y programas de la ONU, dista mucho de haber progresado sustancialmente, con escasos éxitos, como Cartac, en el Caribe.
En tercer lugar, el diálogo del FMI y del Banco Mundial con las organizaciones de la sociedad civil, parece mas formalizado hacia dar explicaciones a ONGs y a los antiglobalización de los que hacen ambas instituciones, que a realmente corregir ciertas políticas. Así se hizo hace años, al introducirse criterios medioambientales en determinados proyectos, o iniciar políticas de reducción de deuda exterior, por presión externa de la sociedad civil organizada.
En cuarto lugar, esta el gran debate sobre la legitimación democrática de las actuaciones de ambas instituciones de Bretton Woods, en el marco del debate por la democratización del sistema de Naciones Unidas, y la constitución de un Parlamento de Naciones Unidas. Un debate que alcanza igualmente a la incipiente estructura operativa de la Organización Mundial de Comercio.
Por ello no se puede reducir la problemática actual del FMI y del Banco Mundial, a detectar lo que no funcionó en las políticas de ajuste estructural, combinando políticas monetarias rigurosas con liberalización comercial y privatizaciones. Ya sabemos que las políticas de ajuste estructural han servido bien a los países con incipientes procesos de industrialización, como fue en el caso de España hace casi medio siglo, y que no han sido útiles en países principalmente agrícolas con escaso potencial de crecimiento.
Concuerdo con Stiglitz, en que se ha perdido un oportunidad de reexaminar el "Consenso de Washington", pero no concuerdo con el ahora Premio Nobel, en que sea en Washington donde hay que reexaminarlo. Debe ser en Nueva York , en Naciones Unidas, en su Consejo Económico y Social, máxime ahora, tras la cancelación de la Reunión Anual del FMI y del BM de este año.
En última instancia, habría que convocar una nueva conferencia intergubernamental en Bretton Woods. O quizás, en algún paraje apropiado de la Unión Europea, dado que el conjunto de sus Estados miembros tienen ya la mayoría de las cuotas del FMI y del BM, y que bien podría ser El Escorial, durante la presidencia española de la Unión Europea, y con el EURO en circulación, durante el primer semestre del 2002.
* Presidente del Instituto Norte Sur y miembro del Consejo Mundial de la Asamblea Global de los Pueblos