LA ONU Y ANNAN, NOBEL DE LA PAZ
13.10.01
José Manuel Aguilar de Ben*
El Comité Nobel noruego, no ha podido ser mas oportuno y acertado este año, que se cumplen 100 de los premios Nobel, y en medio del cambio de escenario internacional que se ha producido tras los atentados del pasado 11 de septiembre, otorgando el premio Nobel de la Paz a la ONU, como organización intergubernamental mundial, y a su Secretario General, Kofi Annan.
En primer lugar, porque pone de relieve que es en el marco de Naciones Unidas donde hay que dar respuesta a la resolución de los asuntos globales, sean de seguridad, de medio ambiente, de salud, económico sociales o de derechos humanos.
En segundo lugar, porque, es también en el marco de Naciones Unidas donde hay que encontrar la respuesta a los conflictos bilaterales, y al terrorismo transnacional, y donde los EEUU y aliados han de ponderar la legitima respuesta a los recientes atentados.
En tercer lugar, porque su Secretario General, se ha hecho merecedor sobrado de este galardón, por su labor al frente de la Secretaria General, y que recientemente le ha valido la renovación de su mandato por los Estados miembros.
Pese a los acontecimientos que se han sucedido desde el 11 de septiembre , está aún muy fresca la memoria de los esfuerzos que Naciones Unidas y Kofi Annan hicieron el pasado año 2000, con la Cumbre del Milenio, que reunió a casi todos los jefes de Estado y de Gobierno de los Estados miembros, y con el Foro del Milenio de la Sociedad Civil, así como con tantas iniciativas de diálogos religiosos, empresariales y medioambientales, y de ratificación de tratados internacionales. La Declaración de la Cumbre del Milenio, como la Declaración del Foro del Milenio recogieron todo un programa de iniciativas de Naciones Unidas.
Pero también es verdad cotidiana, que sin mas iniciativas y respaldo de Estados miembros, Naciones Unidas no puede ir tan lejos como la Secretaría General y otras agencias y programas desearían.
La Cumbre del Milenio fue una oportunidad perdida para haber iniciado el proceso de reformas democráticas que necesita la institución intergubernamental. Como recordó otro premio Nobel de la Paz, el ex presidente de Costa Rica, Oscar Arias, si parte de la inversión armamentista que hacen muchos Estados miembros, empezando por EEUU, se gastase en educación, cooperación al desarrollo, y en el establecimiento de sistemas políticos democráticos y con garantías jurídicas, muchos de los conflictos estarían en otra vía de solución, y el mundo tendría una dinámica diferente. Hoy es mas evidente que nunca.
Por eso hay que volver a apostar por devolver el protagonismo a Naciones Unidas, apoyar a su Secretario General, en su programa de reformas, y empezar a vislumbrar una organización democrática mundial, para la mejor convivencia de los hombres y los Estados en la Tierra.
Sin ningún menoscabo del apoyo moral y material que hay que dar a EEUU en estos momentos, hay que ir preparándose para que si el S. XX ha sido el siglo de la Pax Americana, el S. XXI, sea, el siglo de las Naciones Unidas. Un siglo de Naciones Unidas, que se construya sobre los valores de libertad, democracia y tolerancia, los que impulsados por EEUU, permitieron la creación de la ONU hace 56 años, y la posterior proclamación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y que pese a la crisis actual, habrá de salir reforzada.
El Nobel de la Paz a la ONU y a su Secretario General Kofi Annan, seguro que quiere augurar ese destino, al mejor instrumento para la convivencia humana, de que nos hemos sabido dotar en toda la historia de la Humanidad.
* Presidente del Instituto Norte Sur y miembro del Consejo Mundial de la Asamblea Global de los Pueblos