OTRO MADRID ES POSIBLE

José Manuel Aguilar de Ben

03.06.02

La novena copa de Europa, ganada por el Real Madrid en su centenario, en Glasgow,- y la aportación que pudiera hacer a ganar en el mundial-, tras haber perdido la liga nacional en Madrid unas semanas antes, es reflejo en el fútbol, de algo sintomático en la política y la ciudadanía de Madrid. Los madrileños sufren del mismo síndrome. La periferia española siempre viene a ganar a Madrid, y muchos madrileños se tienen que ir a ganar por el resto de Europa, a hacer Europa. En Bruselas, en Paris, en Hamburgo, en Edimburgo, en Roma o en Glasgow. O a hacer las Américas por el resto del mundo.

En política eso ha sido así desde el 2 de Mayo de 1808, quizás la última vez que los madrileños ganaron en Madrid. Porque Azaña ganó, pero lo echaron de mala manera. Y, Aznar es madrileño, pero se tuvo que ir a Logroño y a Valladollid primero, antes de entrar en Madrid de la mano del partido centralista que el gallego Fraga fundara gracias a su preeminencia en el régimen del otro gallego que entró en Madrid con sus tropas sublevadas en 1939, y dejar a España en cuarentena hasta hace 25 años.

Es normal que los funcionarios y políticos de provincias de otras regiones vengan a la capital a hacer carrera en las instituciones centrales del Reino, Gobierno, Parlamento, Tribunales, Reales Academias, Bancos estatales, administraciones del Estado, partidos políticos y demás, incluso en universidades y corporaciones. Lo que ya no es tan comprensible es que la Alcaldía de Madrid esté casi siempre regentada por gente de fuera, con poca tradición familiar y cultural en Madrid, por políticos impuestos por alguno de los partidos centralistas. Ni siquiera el inolvidable Tierno Galván era madrileño, que era soriano. Claro que entre todas las anomalías democráticas que pasaron al inicio de la transición posdictatorial hace 25 años, para salir del régimen anterior, esa sería la menor. Ni siquiera el Rey es de Madrid, que nació en la Roma de Mussolini.

Hasta el gobierno de la Comunidad de Madrid, tuvo su primer presidente a un vasco y el actual, que es madrileño, también es del partido galleguista centralista, en Madrid.

Cuando nos jactamos universalmente de la consolidación de nuestra democracia, la monárquico parlamentaria, resulta insultante para la ciudadanía madrileña, que los candidatos a la Alcaldía de Madrid sigan siendo de fuera, impuestos por la cúpula de los partidos políticos. ¿ Tendría Barcelona un alcalde que no sea catalán o Sevilla uno que no sea andaluz? Hay un agravio comparativo a los madrileños.

Las elecciones del 2003 no van a ser como otras elecciones anteriores. Desde la trampa del Gobierno de 1979 convocando antes las elecciones generales que las municipales, para que no se repitiera lo de 1931, estas van a ser unas elecciones municipales y autonómicas, que van a dar el tono de las elecciones generales del 2004.

Han pasado muchas cosas desde las últimas elecciones municipales y autonómicas del siglo pasado. El mundo ya no es lo que era, dicen algunos, pero quizás tampoco será el que algunos creen que va s ser. No solo ha cambiado el mundo tras el 11 de septiembre.

La sociedad civil viene movilizándose globalmente desde hace años, llámense antiglobalización o globalización alternativa, o participación ciudadana o democracia participativa. La grandes ciudades europeas, y la capitales de Estado están eligiendo a equipos de gobierno alternativos y próximos a los ciudadanos. Madrid no va a ser diferente esta vez. La precampaña ya ha empezado.

Otro Madrid es posible. Otra forma de hacer democracia es posible. Otra forma de gestionar los impuestos y los presupuestos municipales con presupuestos participativos, es posible. No es poder, ni personalismo lo que la ciudadanía quiere en su Alcaldía, sino participación y gestión transparente y eficaz. Es solidaridad lo que quieren, no solo con la cooperación al desarrollo allende de los mares, sino aquí y ahora. Es desarrollo sostenible local como parte del necesario desarrollo sostenible global.

Otro Madrid es posible. Un Madrid del pueblo, por el pueblo, y para el pueblo. Un Madrid en Libertad, en Fraternidad y sino en Igualdad al menos en Equidad para todos. Madrid esta necesitando una candidatura de ciudadanos madrileños que quieran y conozcan Madrid, no de arribistas de provincias vestidos de chulapas en la pradera de San Isidro. Hay otro Madrid, mas genuinamente castizo, que no va a la verbena de la Paloma de prestao.

Otro Madrid de ciudadanos insurgentes herederos del 2 de mayo de 1808. Otro Madrid que huye hasta de un Arzobispado, una Cámara de Comercio y una Confederación Empresarial Independiente de Madrid regidos por mas gallegos con un tufillo al fresco general procedente del norte que sopló en los montes de El Pardo.

Otro Madrid que pare el robo de Madrid. Otro Madrid es posible. El de unos ciudadanos que comparten la ciudad y la capitalidad del Estado del Reino. Pero también que sufren la concentración de poder público y privado en detrimento de sus derechos y de su calidad de vida. Que sufre no solo un tráfico insufrible por falta de soluciones imaginativas. Que sufren la falta de acceso cercano a una boca de metro. Que sufren la reiteradas obras públicas mal planificadas. Que sufren inseguridad ciudadanas por falta de servicios públicos específicos de barrio. Que tienen una sucursal bancaria con guardia de seguridad privada en cada esquina en lugar una sede pública de la vecindad, para actos vecinales, culturales e informativos, y con guardia pública urbana en cada calle. Que tiene un Registro Civil que mas parece una casa de bajo mercadeo. Que sufren la competencia de las grandes superficies, al pequeño y mediano comercio ya de por sí castigado por la inseguridad rampante. Que sufren desinformación por oligopolios mediáticos privados y monopolios públicos. Que sufren la ignorancia cultural de lo madrileño por los arribistas estatales forasteros.

Otro Madrid es posible. Un Madrid que ni los de los Altos del Hipódromo reconocerán. Pero somos los ciudadanos madrileños, las asociaciones de vecinos, las organizaciones no gubernamentales, los defensores de los derechos humanos, y del medio ambiente, los responsables sociales y de la familia, los librepensadores y los liberales, la sociedad civil, la que se tiene que movilizar, para hacer y presentar candidaturas de ciudadanos de Madrid, en agrupación de electores a las elecciones municipales y autonómicas del 2003, para hacer posible otro Madrid.

Hay que hacer otro mundo posible, empezando localmente, por hacer otro Madrid posible. Con un año para preparar las opciones de un Madrid por los madrileños, para los madrileños y para quienes quieran acompañar, quizás sea posible hacer otro Madrid para del siglo XXI..

 

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